
LA LEY - DESIERTOS
(1990, Fusión/EMI)
Texto de interior de carátula para edición 2026 (producción de Germán Bobe / sello Al Abordaje Muchachos) | Entrevistas y redacción de Marisol García.

Una vez que una banda musical alcanza el éxito internacional, su obra comienza a ser, entre otras cosas, objeto de revisiones minuciosas. De pronto aparecen maquetas desconocidas, archivos insospechados, fotos de primera juventud, etc.; que sus seguidores pesquisan con ansias, abriendo nuevas claves biográficas y, a veces, también lucrativos negocios.
Pero no ha sido así con La Ley, un grupo con tantas paradas significativas durante su historia que resulta difícil ordenar su trayectoria en una dicotomía simple del antes y el después de la extensión de su nombre por el continente.
Entre cambios de integrantes, países de residencia, nuevas audiencias y, por supuesto, la evolución de su sonido, La Ley ha seguido un camino no lineal. Hay en él etapas más expuestas que otras, y el proyecto de reedición que aquí se presenta cubre solo una parte de ese recorrido. De todos modos, se trata de un tramo muy significativo, y que considerábamos necesario y hasta urgente compartir públicamente otra vez y en las mejores condiciones posibles, por respeto a un legado de imborrable impronta en el pop latinoamericano.
Por diversos motivos, la reedición de las dos primeras publicaciones del grupo había sido durante más de tres décadas un proyecto imposible de concretar. Los cassettes La Ley (1988) y Desiertos (1990) —editados ambos en Santiago de Chile con un único tiraje de quinientas copias cada uno— permanecían como joyas de coleccionista, en capítulos biográficos algo misteriosos o rodeados de malos entendidos, y en copias de muy deficiente sonido liberadas, a falta de un cauce mejor, a los plays en internet.
Aunque cercanas en el tiempo, ambas producciones mostraban diferencias significativas, considerando que la primera fue el debut de un trio muy joven y con una vocalista mujer, y, la segunda, la apuesta de un quinteto de hombres con ambición profesional y directo impacto en medios. Una y otra fueron coordinadas por Fusión Producciones, sello independiente guiado por Carlos Fonseca, divulgador fundamental de la música popular chilena desde los años 80.
La dirección musical de estos dos discos respondió tanto al trabajo creativo como a la vocación profesional del guitarrista Andrés Bobe, reconocido como un líder fundamental por todos quienes trabajaron entonces dentro o cerca de La Ley. El aniversario trigésimo de su muerte, ocurrida en Santiago el 10 de abril de 1994, nos pareció como familia la ocasión justa para al fin darle curso a este proyecto de reediciones, que aquí se presentan en su totalidad, con sonido remasterizado y trabajo gráfico ampliado y mejorado, además de la colaboración y aprobación de todos los músicos involucrados originalmente en ellas.
Es, también, un saludo póstumo a Carlos Fonseca, socio importante para Andrés Bobe, fallecido en Santiago cuando este proyecto ya se encontraba en desarrollo. No olvidamos su apoyo e involucramiento sincero en todos sus detalles.
LA LEY - DESIERTOS
(1990)

Todos los temas compuestos, arreglados e interpretados por La Ley: Alberto Beto Cuevas (voz), Andrés Bobe (guitarra), Rodrigo Coti Aboitiz (teclados), Luciano Rojas (bajo), Mauricio Clavería (batería). *Los tracks ´Desiertos´, ´Qué va a suceder´, ´Sad´, y ´Bomba de tiempo´, tienen parcial autoría de Iván Delgado.
Grabado en Estudios Horizonte en los meses de abril de 1989 y marzo de 1990. Grabación y mezcla: Óscar López (con la asistencia de Francisco Peralta y Jaime Riquelme).
Producción musical: Andrés Bobe y Rodrigo Aboitiz. Producción ejecutiva: Carlos Fonseca para Fusión Producciones.
Dirección de Arte: Alberto Cuevas. Fotos: Alejandro Barruel.
Fabricado y distribuido por EMI Odeon Chilena S. A.
*REEDICIÓN 2026:
INGENIERO EN SONIDO: Carlos Barros
TEXTOS:Marisol García
DISEÑO: Simón Pedro
PRODUCCIÓN EJECUTIVA Y DIRECCIÓN DE ARTE: Germán Bobe
La partida de Chile de su primera vocalista, obligó a La Ley a una reestructuración casi completa. Así, poco antes de entrar a estudio para la grabación de Desiertos, en abril de 1989, el grupo mostraba una nueva formación de quinteto, con plan profesional y expectativas de largo aliento. El último en sumarse había sido Beto Cuevas, definitivo sucesor de Shia Arbulú. Su audición con “Desiertos” convenció de manera unánime al resto del grupo de que contaba con el carácter vocal y la presencia escénica ideal para un proyecto pop como el que los ocupaba.
Para entonces, ya figuraban en la banda músicos de gran oficio, con experiencia previa en recitales y grabaciones de otras bandas de la avanzada pop chilena de esos años; como Aparato Raro, La Banda del Pequeño Vicio y Paraíso Perdido. Así, la base rítmica de Luciano Rojas (bajo) y Mauricio Clavería (batería) permitía que la guitarra de Andrés Bobe y los teclados de Coti Aboitiz se apoyaran con firmeza en diez composiciones de autoría compartida (trabajadas inicialmente también con Iván Delgado, vocalista y letrista de paso breve por la banda).
LUCIANO ROJAS: «Desde que nos conocimos, en 1984, toda mi relación con Andrés [Bobe] era en torno a la música. Armábamos y desarmábamos proyectos, nos juntábamos a ensayar, íbamos a tocatas… ¡respirábamos música! Por eso la largada en La Ley fue rápida, pues veníamos súper preparados. Habíamos trabajado y pensado mucho sobre el proyecto, teníamos material y era llegar, armar y registrar. Sabíamos que podíamos mostrar algo de calidad, y estábamos dispuestos a defenderlo. Mi recuerdo es que todo funcionó estupendamente en esa partida; una época muy linda, de un disfrute total».
COTI ABOITIZ: «En comparación con la experiencia previa, de trío, para este disco el ánimo ya era más profesional, no tan experimental como antes. Era una etapa de mucho entusiasmo y amor por y para la música, pero al mismo tiempo ya teníamos la estabilidad suficiente para tomarnos en serio esa vocación y decir: “Esto es lo que queremos hacer”. No recuerdo habernos detenido a pensar si acaso iba a funcionar o no; tampoco era eso lo que nos importaba. Lo hacíamos con total convicción, con una autosuficiencia que acaso podía ser vista entonces como soberbia, pero que más bien era atrevimiento».
Por el buen nivel de su factura y por cómo afianzó una formación profesional, suele considerarse a éste como el debut oficial de La Ley. No existía hasta entonces en el país una propuesta pop de un rigor técnico comparable. Canciones como “¿Qué va a suceder?” y “Sad” fueron cultivando en vivo un seguimiento fiel que daba pistas sobre un sonido ya distintivo. Comentaba entonces Andrés Bobe: «Creo que en esta etapa siempre hemos ido de menos a más, como en el fútbol. Partimos tocando un poco incómodos, y ahora ya tenemos algunas fans, que cantan los temas abajo del escenario» (El Mercurio, 17.08.1990).
«Entre los aciertos del trabajo de La Ley está el haber articulado —de un modo profesional, cuidado y pulcro— un sonido internacional, por no decir europeo, que le otorga al conjunto una actualidad a toda prueba. Musicalmente, se trata de temas pop que tienen mucha sugerencia […]. Además, se trata de un grupo que irrumpe con un aporte propio, con un lenguaje personal y un discurso definido en el medio del pop chileno» [Iván Valenzuela, El Mercurio 7.07.1990].
Pese a los buenos comentarios, el cassette de Desiertos no tuvo más tiraje que las primeras 500 copias. Tal como con su cassette previo, La Ley volvía a editar su trabajo bajo etiqueta Fusión. Eran entonces una banda independiente, capaz de proveerse de su propia producción artística y dispuesta a defenderla en un medio todavía poco habituado a propuestas con esa autonomía.
La acogida en radios había sido auspiciosa desde el primer momento, pero no lo suficiente como para asegurar que el cassette pudiera reeditarse con más amplia distribución. Lamentablemente, el trato ejecutivo fue acumulando tensiones hasta terminar con la ruptura entre el grupo y su manager, Carlos Fonseca. El máster de la grabación completa quedó congelado, sin nuevas ediciones hasta ahora. En radios destacaron los singles "Desiertos" y "Qué va a suceder", que aquí aparecen en su primera versión (fueron luego regrabados para el LP Doble opuesto).
Lo que queda de esta primera etapa de La Ley es la impronta de una pulcritud sonora de auténtica innovación para el medio chileno, en virtuosa conjunción con la expectativa de un compromiso abierto, para el que aún todo estaba por venir.
MAURICIO CLAVERÍA: «Llegué a una banda en la que no había baterista hasta entonces, pero cuyo sonido me fascinaba. Mi mirada musical siempre ha estado muy anclada a la tecnología, y me di cuenta que La Ley era el lugar en el que podía desarrollar eso. Por eso, cuando los conocí pensé: "Estos tipos son como yo, les gusta la tecnología igual que a mí… ¡de aquí soy!". Todo el pulso electrónico que ya traían en programaciones no era mi enemigo, al contrario: me encantaba poder tocar sobre eso. No llegué a cambiar nada, sino a acoplarme a lo que ya se venía desarrollando. La Ley es ese encuentro entre lo acústico y lo electrónico, ahí está la definición del sonido de la banda. Y es también mi estilo, en el sentido de que me considero un músico híbrido. Aunque partimos de una manera arriesgada, cuando nadie más en Chile hacía ese tipo de música ni ocupara ese equipamiento, de inmediato supe que el trabajo junto a La Ley me iba a definir a futuro».
BETO CUEVAS: «Yo estaba súper verde al llegar; nunca antes había estado en una banda. Pero cuando conocí al grupo me sentí muy cómodo, por su sonido y por la generosidad que mostró Andrés cuando me dijo: "Si hay algo en estas canciones que no va contigo, bienvenidas tus ideas”. Para mí era importante no ser sólo un intérprete, sino que acoger también una invitación creativa, porque por supuesto que la voz puede ser un instrumento. Fuimos súper valientes en persistir más allá de lo que se esperaba entonces de una banda; íbamos a contracorriente de lo que se entendía por “pop en español”, y no estábamos dispuestos a ceder en lo que queríamos mostrar. Es por eso que creo que nos convertimos en una fábrica de canciones de tan buen nivel».
A poco de la publicación de este primer cassette de La Ley como quinteto, Coti decidió su salida del grupo, dejando a Bobe en el doble rol de tecladista y guitarrista. La banda contaba ya con una creciente atención, a la que correspondía no dejar de alimentar. Vinieron entonces más ideas, nuevas decisiones, y las maquetas que luego iban a formar parte del álbum Doble opuesto (1991), de enorme éxito.
El registro de Desiertos es elocuente de un momento en la historia de La Ley de energía concentrada y una mirada común entre sus integrantes: una carrera extensa y desafiante, con la autoexigencia musical como guía irrenunciable.
Esta nueva edición de Desiertos es la primera en 36 años. Las pistas originales han sido remezcladas y remasterizadas.


Domingo 26 de abril, 19 horas. Centro GAM, Santiago - Sala A1
Primero fue el anuncio: los dos primeros álbumes de La Ley (1988 y 1990) al fin serían recuperados y puestos en circulación en las mejores condiciones: sonido remasterizado y carátulas originales; en soporte de vinilo, CD y cassette (dobles); con carátulas interiores de fotos antes inéditas y textos con los recuerdos de todos los ex integrantes de la banda.
Luego vino un documental: Velados, transparentes fue estrenado los últimos días de 2024, con el relato en primera persona de cómo Germán Bobe abordó el trabajo de recuperación de audios, fotografías y videos de los tres primeros años de vida de La Ley, el grupo cofundado por su hermano Andrés en 1987. Dirigido por Coti Donoso, el filme fue luego elegido “mejor cortometraje documental” del Festival IN-EDIT CHILE.
En enero pasado, un inolvidable recital (Citylab, Santiago) reencontró a los fans con las canciones trabajadas en 1988 por la primera formación del grupo. El lanzamiento de la nueva edición del cassette LA LEY volvió a mostrar esas históricas canciones en un show a cargo de Coti Aboitiz, Luciano Rojas y la banda María Bonobo (su vocalista, Patricia, asumió la voz de Shia Arbulú, cantante original hoy en España).
El turno ahora es para presentar la nueva edición de DESIERTOS (1990), el álbum que comenzó a convertir al conjunto chileno en referencia para el pop latinoamericano. Fue el primer disco de La Ley con Beto Cuevas como vocalista, importante para seguidores del grupo por temas como “Sad”, “Qué va a suceder” y, por supuesto, el single que le da título, un hit continental.La reedición de DESIERTOS fue una cita única e histórica, en la que ex integrantes y cercanos a La Ley recordaron las canciones de ese disco, y al guitarrista y compositor Andrés Bobe (1962-1994). El productor general de la cita, Germán Bobe, prefirió dejar los detalles a la sorpresa de quienes asistan. Fue una jornada de música en vivo, proyecciones audiovisuales, conversación y, por qué no, reencuentros.

Una cumbre en vivo cierra en GAM el proyecto “VOLVER A LA LEY”:
EN SHOW ÚNICO, EX INTEGRANTES DE LA LEY CELEBRAN REEDICIÓN DEL ÁLBUM ‘DESIERTOS’
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Con la producción general de Germán Bobe, la jornada fue una sucesión de sorpresas sobre el escenario, animada por antiguos integrantes y cercanos a la historia de la banda.
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El álbum DESIERTOS fue originalmente publicado en 1990 como cassette de Fusión Producciones. Hoy vuelve a la venta en edición de lujo, de varios formatos y nuevos añadidos.
























